Cerrar los ojos

¡Feliz Navidad! Me he atrasado un poco, lo se.
Quería despedir el año como es debido y dejaros un regalito de navidad.
Espero que estéis teniendo unas grandes vacaciones y si, como yo, tenéis que estudiar para los exámenes de enero, tiradle fuerte y muchísima suerte, pero no os olvidéis de disfrutar tampoco. 
Os quería dar las gracias porque en menos de un año hay más de 4000 visitas, saber que hay gente que me lee es lo mejor que podía recibir, y todo es gracias a vosotros. 

Os dejo con la última entrada del 2015, nos veremos ya en el año nuevo.

Como siempre: GRACIAS POR LEER. Espero ver vuestros comentarios sobre lo que os parece esta entrada, el blog, si mejoraríais algo, etc. Todos los comentarios son bienvenidos.

Recomendación musical:Valiente - Vetusta Morla




***

Te extraño.

Te añoro.

Te echo de menos.

Vuelve.

No vuelvas.

Eres como eso que carece de nombre, pero hasta lo inefable, lo innombrable, tiene que tener nombre, se llama  inefable.

Recuerdo ese último verano a tu lado, los paseos en bicicleta, los helados en la orilla del mar, el sonido de nuestros patines a la velocidad de la luz, e incluso más...
El paisaje se difuminaba a nuestro alrededor, solo se distinguía el sonido de tu risa, fresca, renovadora, como esa dulce brisa de verano.

Recuerdo los sonidos. 
Las canciones que escuchábamos los sábados, en nuestro lugar de siempre.
Las luces que creaban infinidad de dibujos en tu pelo.
Recuerdo como tu pelo, de miles de colores, jugaba sobre tu cara, al son de una música que todos escuchaban.
Pero que solo tu y yo sentíamos.

Recuerdo como no nos dijimos adiós.
Como las playas se vaciaron, y como nosotros lo presenciamos; como el mar se calmó.

Recuerdo como guardé mis patines una vez llegado el frío. 
Como la lluvia borró nuestras marcas sobre la arena.

Recuerdo como nos mirábamos. 


Y ahora, en el frío, recuerdo el calor, lo recuerdo todo.


Lo recuerdo porque te vi, después de tanto tiempo, después de ese saludo que nunca tuvo su despedida. 
Lo recuerdo porque me miraste así, después de tanto tiempo, sin decir nada, y seguimos en silencio, esperando.


Esperando a algo que ya terminó.
Pero no me da miedo.

No me da miedo llegar a las doce, ya no.
No me da miedo cerrar los ojos y ver tu, nuestros, recuerdos. Ya no los veo.

No me da miedo, porque hace mucho que dejé de echarte de menos.

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