Tequila

Ayer me quedé con ganas de más. Últimamente siempre me quedo con ganas de más.
Como siempre, gracias por estar ahí, tras la pantalla, dándome vuestro apoyo, ayudándome a crecer y leyendo mis desvaríos. 
Espero ver vuestras opiniones en los comentarios.
Os recuerdo que para más información (o lo que vosotros queráis) está: lavieestboheme@outlook.es
Gracias por leer.



***

Escribo sobre desamor, cuando vivo enamorada.

Siento la llama de tus dedos al cogerme la nuca con pasión, con amor, al besarme; tu otra mano sobre mi espalda llegando a cada fibra de mi ser, llenando mis entrañas de esa rara sensación.

Dicen que es placer, físico, pero tus manos, oh tus manos, grandes y firmes, explorando mi cuerpo con cada caricia, en cada suspiro, tus manos, tus manos son muchos más.

No es física, pero tampoco química.

Esto que siento, que sientes, es el amor que unos pocos artistas han experimentado a lo largo de sus vidas. El amor de sentir a alguien querido a tu lado, el dolor de ver desaparecer a esa persona, de  verle caer, de verle desvanecer...
Tu  que me has llevado a lo más alto, cuando el placer llega a un punto en el que no se puede medir, en el que es tan grande que es difícil de explicar, de sentir. 

Antes, odiaba verte por ahí, tan alto, tan divertido. Yo tan baja, tan decaída, tu tan rodeado y yo tan en soledad. Tu que me enseñaste a abrazar,  y a ser correspondido.

Entre tequilas consumimos nuestro primer beso, suena solemne, y lo fue, rodeados de gente pero solos al mismo tiempo, comos los protagonistas de esas películas antiguas, eran, éramos, los dueños de la pantalla y del mundo entero.
Frases a medio acabar, o sin empezar, besos que significaron todo, qué daría yo ahora por acordarme de todo; de cada frase, si nos dimos la mano después, si nos mirábamos con la sonrisa de quienes guardan un secreto.
Es lo malo del tequila, siempre te deja con ganas de más.

Pero tu lo superas, contigo no necesito ningún otro aliciente. Contigo siempre quiero más, más abrazos, más caricias, más besos... tus labios, que me enloquecen, allá por donde pasan, son como la sal, te dan paso a más; son como el limón, cuando acabas siempre necesitas más.
Siempre más.

Me dicen que estoy loca, que no se puede ser así, que ando como quien no tiene pies, que siento como quien dejó de ver.

Pero no te conocen, y quien lo hace, no te conoce tan bien como yo.
He visto tus mejores días, tus peores despertares. No saben de qué, de quién hablan, cuando te nombran. No lo saben.
Yo sí lo se.
Y puedo asegurarte de que así, contigo, sin nadie más, me da igual parecer estar loca, porque lo estoy.

Dicen los expertos que eso es lo que hace el amor, te enloquece, te convierte en otra versión de ti.

Ellos sabrán, al fin y al cabo, son los expertos. No puedo, ni quiero, contradecir su opinión. Porque sí puede que esté un poco loca, pero todo se lleva mejor si no estás sola en ese devenir incierto que es el amor. 





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