Fin.

Echaba de menos esto, a vosotros pequeños anónimos que me leéis. El domingo quiero enseñaros lo que sería la introducción de una pequeña historia, pero tengo una canción preciosa en bucle y ¡puf! he escrito algo. 
Y os lo quería enseñar, aunque no sea nada del otro mundo, sea cortito y algo malo para peor.
P.d: Comentad por favor , y necesito muchas muchas fotos para adornar esto, ¿voluntarios?





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Fuente: Internet
Mi cama duerme vacía cuando te vas. Dejas un rastro de ti.  Tu colonia, tu camiseta olvidada detrás de la cama, el vaso de agua fría que siempre tomas por la mañana medio lleno o medio vacío, todavía no lo he descubierto.

Dicen que el amor es cosa de dos, pero esas veces en las que solo veo tu espalda, en las que solo oigo el sonido tan característico que la puerta hace cuando te vas, cuando solo siento el sonido de mi propio respirar; esas veces, es cosa de uno.

Solo existimos tu ausencia y yo.

Miedo. Miedo de estar sola, de nunca estarlo. Porque siento tu presente ausencia tan cerca, tan de verdad, que aun miro si hay monstruos en el armario. Temiendo algo. Que vuelvas, que te vayas, que nunca te hayas ido, que nunca hayas existido.

Y te quiero, sí, pero tengo que decirte adiós.

Adiós, porque tengo miedo de que te marches y nunca regreses, pero más de que te quedes y nunca más me des la espalda.

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